domingo, 28 de junio de 2009
La isla oculta
jueves, 18 de junio de 2009
Coincidir
Y Gabriela quiere ser un post
----------------------------------------------------------------------------------
Pero era distinto, no estamos conformes. Queríamos tocar más, un poco más. ¿Juegos de niños? ¿Aún tenemos edad para los juegos de niños? No lo creo, nos encontramos como grandes. Frente a frente, dos centímetro de separación, yo nunca había sentido tu respiración, tú no sabias qué es lo que haría yo.
Tú buscabas algo, yo buscaba algo más. Nuestras noches siempre han sido largas. Tan largas que el recuerdo de las calles de Lima, esa que aún no es mía, es tan claro como nuestras intenciones al buscar... ¿Que estábamos buscando? ¿Cuánta experiencia teníamos en esto? Pero nuestras noches largas duraban, duraban dos días y un jamás.
Y tú me besas con tus labios que aún no logro descifrar y así empieza el coro de nuestra historia de amar. Me gusta que intercambiemos roles, que seas un poco hombre, que nos apures con un, "¿ya?".
Luego, nos dejamos llevar, disculpando mi paciencia, apurando el actuar. Te confieso Gabriela, no sé por dónde empezar. Tanto tiempo conociendo tu cuerpo y no sé qué camino seguir para hacerlo mío.... Mmm... sí... parece que así será.
De pie juntamos nuestros cuerpos, será que el conocerse de tiempo hace que encajen bien o será que sabemos acomodarlos, no lo sé. Sólo sé que esto ya comenzó y no sabemos cómo va a terminar.
Al piso... al piso... pausa. Haremos una pausa cada vez que desaparezca una prenda. Me gusta explorar cada nuevo territorio y, al parecer, te gusta ser parte de la expedición. Descubrimos texturas, onomatopeyas, temblores y deseos... vamos dándole prisa.
Lentamente te empiezo a empujar hacia la cama. Al parecer tú entiendes mis intenciones más rápido que yo. Tiendes tu cuerpo frente a mí, parece que lo viera desde el cielo aunque solo nos distancie lo que le falta de altura al catre. Tengo que explorar un poco más el mundo que me extiendes.
Me pongo encima tuyo, pero empiezo a bajar mis besos por tu cuerpo. Recibo tu aprobación, pero te sorprendo al dejar atrás tu pecho... ríes confundida, creo que es la primera vez que logro sorprenderte. Al parecer, también te gusta que te sorprendan.
Onomatopeyas más tarde, un pequeño golpe en la cabeza me devuelve de tu mundo interior a nuestros cuerpos expuestos. Es hora que se cubran uno con el otro y sientan todo menos vergüenza.
Empieza...,
...,
...,
el silencio es nuestro cómplice,
no hemos venimos a hablar.
Como una buena pareja de baile, como si dejarse llevar fuera su guión, nuestros cuerpos van tomando el control de la situación. Ya no está en nuestras manos, piernas o caderas, las partes no importan cuando se vive el todo.
Necedad... sí, necedad...hhmmm...nnnecedad...
Necedades satisfechas, retiras tu frente de mi peso, que tan bien se estaban llevando, alejas tu cuerpo del mío y te das la vuelta a un extremo de la cama. Sabes que te voy a ir a buscar... - “Meloso” – “¿Me volteo y me duermo? – “J”-“J”.
Respetaré nuestro tácito acuerdo, no hablaré de las intimidades que compartimos una vez que las almohadas volvieron sobre la cama.
Me besas, besas mi cuerpo, y vas bajando por mi parte frontal... juegas un poco al llegar a mí. Solamente un poco ¿eh? ¿Esa es tu manera de hacerme una invitación? Confirmo ¿Qué tengo que llevar? :P
Esta vez con menos baile, tomamos las riendas de nuestro encuentro. -“Dime si deseas algo” – “Siempre consigo que hagas lo que quiero” Mi carta libre, tu facilidad de rescribirla. El gusto de sentir que cualquier placer es compartido.
Cualquier cosa que te haga Gabriela, trae una recompensa con par: tu aprobación y el paso siguiente que das. Dispuesto a que levantes todas tus barreras, me seguiré esforzando, clavando puentes para llegar a tu profundidad.
No necesitamos más, ¿verdad Gabriela? No necesitamos movernos de ningún sitio, a ningún otro lugar. De ninguna otra forma esto podría mejorar. Al menos, eso pensábamos antes.
Te das vuelta en 90º y tu cuerpo busca que entienda el mensaje. Al parecer en tu mundo quedaba aun un mar sin navegar y no se lo tienes que insinuar dos veces a este explorador. Entre tú y yo juntamos toda la tripulación necesaria. “Así que esto era lo que te hacía falta para que te quedas tranquila, no?”
Admito que podría hacer esto toda la noche sin comprometer nuestra velada. Podría hacer esto toda la noche... ¿será aun de noche? ¿Podrías... darte la vuelta para mí...? Ahora. ¿Quién es el que consigue lo que quiere? (…los dos).
Encima mío, puedo sentir como tiemblas por dentro. Me encanta llevarte puesta y me encanta como luce tu mercancía, pero más me gusta hacerla mía. Miento, más me gusta que te hagas mía. Es momento de cumplir ambos requerimientos. Te apreto a mi pecho, preparamos lo que se viene.
Eso era lo que te hacía falta. Demonios porque no admitirlo, también a mí. Necedad desesperada, necedad, necedad de cortos tramos pero con presiones exactas, necedad. Necedad por la que Gabriela grita mi nombre...y yo el suyo.
----------------------------------------------------------------------------------
Continuaba a la mañana siguiente, pero ya íbamos 2 páginas en Word (primera del blog que pasa por ese medio) y teníamos ya la necesidad de soltarlo.
Suicidio colectivo :)